¿Por qué no ves los errores en tus propios textos?
Porque lees lo que querías escribir, no lo que hay en la página. Lo que sabes del texto rellena las palabras que faltan y disimula las erratas antes de que las notes. Para encontrarlas, haz que el texto te resulte desconocido: espera, cambia su aspecto o léelo en otro orden.
Sabes demasiado
Leer no es descifrar letra a letra. Los lectores con experiencia usan el contexto para predecir lo que viene y solo echan un vistazo a los detalles. Eso hace que leer sea rápido, y funciona bien con los textos de otros, donde la página pone a prueba tus predicciones.
En tu propio texto, la predicción es el plan original. Sabes lo que debería decir la frase, así que tu mente la confirma en lugar de revisarla. Un desconocido ve cada palabra por primera vez. Tú ves tu recuerdo de ella.
Los errores que mejor se esconden
- Palabras cortas repetidas o que faltan, sobre todo de una línea a otra, donde el ojo salta.
- Palabras reales en el sitio equivocado: una errata que forma otra palabra, como «haber» en vez de «a ver», así que el corrector ortográfico la acepta.
- Frases a medio editar: reescribiste el principio y el final antiguo ya no encaja.
- Datos copiados: el nombre, la fecha o la cifra del último correo que reutilizaste como plantilla.
Las frases a medio editar son las más traicioneras, porque nacen de un trabajo cuidadoso. Cada mitad era correcta cuando la escribiste.
Podremos entregar el pedido el viernes, siempre que las piezas lleguen a tiempo, será posible.
Podemos entregar el pedido el viernes, siempre que las piezas lleguen a tiempo.
Haz que el texto te resulte desconocido
Todos los trucos que funcionan hacen lo mismo: impiden que tu memoria lea por ti.
- Espera. Incluso diez minutos con otra cosa ayudan; para algo importante, mejor dejarlo para el día siguiente.
- Cambia su aspecto. Otra fuente, un tamaño mayor, otra ventana, el móvil. El nuevo diseño rompe la imagen familiar.
- Léelo en voz alta. Hablar te obliga a procesar cada palabra, también las que tus ojos se saltan.
- Léelo al revés, frase a frase. Fuera de contexto, cada frase tiene que tener sentido por sí sola. Es la mejor manera de encontrar erratas y la peor de juzgar el argumento, así que déjalo para el final.
Revisa después de editar, no antes
Como las ediciones crean errores nuevos, revisa la ortografía y la gramática cuando hayas terminado de cambiar el texto, no por el camino. Una revisión rápida antes de una gran reescritura es tiempo dedicado a frases que vas a borrar. Nuestro artículo sobre cómo revisar tus propios textos convierte este orden en cuatro pasadas cortas.
Por qué aquí ayuda un corrector
Un corrector tiene justo la cualidad que a ti te falta con tu propio texto: no sabe lo que querías decir. Lee lo que hay en la página, y lee la última línea con la misma atención que la primera.
Un corrector ortográfico mira las palabras de una en una, así que una palabra real en el sitio equivocado pasa. Una revisión gramatical que lee la frase entera puede notar que la palabra no encaja. Private Writing Assistant lee frase a frase, en 101 idiomas, y subraya lo que encuentra mientras escribes, así que los errores se detectan cuando la frase aún está fresca en tu cabeza.
Añade Private Writing Assistant a Chrome y ten un segundo par de ojos que nunca se acostumbra a tu texto. Funciona en tu ordenador, así que nada de lo que escribes se envía a ningún sitio.